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Traumatismo y sueño

El estrés de un evento traumático a menudo puede conducir a una variedad de problemas de sueño. Cuando el cuerpo está sobre estimulado, el cerebro se inunda de neuroquímicos que nos mantienen despiertos, como la epinefrina y la adrenalina, lo que dificulta la disminución de la energía al final del día. Los neuroquímicos permanecen presentes en el cerebro y pueden interrumpir su ciclo de sueño normal. El resultado puede ser insomnio, pesadillas y fatiga diurna causada por la alteración del sueño.

Los siguientes son problemas de sueño comunes después de un trauma:

  • Los flashbacks y los pensamientos problemáticos pueden hacer que sea difícil dormirse.
  • La víctima puede sentir la necesidad de mantener un alto nivel de vigilancia, lo que puede dificultar el sueño.
  • Para aquellos que experimentan situaciones violentas, la noche y la oscuridad pueden, por sí mismas, provocar más ansiedad e inquietud.
  • Tomar siestas durante el día puede ser útil, pero, si se hace en exceso, también puede interferir con sus esfuerzos por dormir durante la noche.
  • Una vez dormido, las pesadillas pueden asustar a un sobreviviente para que recupere la conciencia, y volver a dormir puede ser muy difícil.
  • Muchos sobrevivientes usan alcohol u otras drogas para adormecer el dolor emocional y físico después de un trauma. Estas sustancias no sólo pueden influir en el proceso de curación, sino que también pueden exacerbar los problemas de sueño.

Algunas personas con problemas de sueño y ansiedad tienen un trastorno de estrés postraumático, o TEPT. El TEPT es una reacción a un evento traumático estresante que resulta en una sensación de pérdida de control y en la incapacidad de ayudarse a sí mismo en una mala situación. A menudo lo experimentan personas que se encuentran en situaciones que van desde el combate hasta la violación, pero puede ser causado por una variedad de eventos.

Afrontar

Para aquellos que están experimentando problemas temporales de sueño, hay una serie de recomendaciones para hacer frente al insomnio, las pesadillas y la fatiga diurna. Los expertos en sueño recomiendan tratar de reducir la sensación de estrés, especialmente antes de acostarse. No veas las noticias justo antes de ir a la cama. Evita el café por la tarde y por la noche. Tome un baño caliente o sumérjase en un jacuzzi antes de acostarse. Si los problemas de sueño persisten, consulte a su médico, que puede prescribirle medicamentos que le ayudarán a dormir pero que no le dejarán atontado por la mañana.

Puntas

  • Duerme en un lugar donde te sientas más descansado y seguro. Aunque el dormitorio es óptimo, puede que no sea posible descansar allí poco después del trauma si se ha experimentado violencia en esa habitación.
  • Crea un ambiente en el que puedas dormir bien. Debería ser seguro, tranquilo, fresco y cómodo. Aunque a menudo ayuda dormir en una habitación oscura, si mantener la luz nocturna encendida ayuda a crear una sensación de mayor seguridad, entonces considere la posibilidad de mantener la habitación a oscuras. También puede ayudar el que un amigo o familiar se quede en la habitación, o quizás en una habitación cercana, mientras usted duerme.
  • Realizar una actividad relajante y no alarmante a la hora de acostarse como leer o escuchar música. Para algunas personas, sumergirse en un baño caliente o en un jacuzzi puede ser útil. Evite las actividades que sean mental o físicamente estimulantes, incluyendo la discusión sobre su experiencia violenta, justo antes de acostarse.
  • No coma ni beba demasiado antes de acostarse y reconozca el papel negativo que el alcohol puede tener en su sueño.
  • Descansa cuando necesites descansar. Es común sentirse exhausto después de un trauma violento, por lo que puede necesitar más descanso o…